El aumento en el precio de la carne en Colombia responde al encarecimiento de la logística, los servicios públicos y la carga tributaria que asume la cadena cárnica, y no a una escasez de ganado, según el análisis presentado por Eduardo Kerguelén Espinosa, gerente general de Subastar.
El dirigente explicó que el mercado mantiene disponibilidad de animales para sacrificio, respaldado por el crecimiento del inventario ganadero en los últimos años. Los machos mayores de dos años, destinados a producción de carne, aumentaron 13%, mientras que los vientres registraron un alza de 2,6%.

Kerguelén señaló que la presión sobre el precio final aparece en cada eslabón de la cadena. El sacrificio formal, el transporte refrigerado, las tarifas de energía en frigoríficos y la carga impositiva elevan el costo de operación y terminan reflejándose en los puntos de venta.
El comportamiento del consumo también influye. Colombia pasó de registrar entre 16 y 17 kilos de consumo per cápita de carne a 18 kilos, lo que genera mayor presión sobre la demanda interna y sostiene los precios al alza.
Frente a críticas sobre las exportaciones, el gerente de Subastar descartó que estas impacten el precio local. Explicó que en 2025 Colombia sacrificó legalmente cerca de 960.000 toneladas de carne y exportó alrededor de 89.000 toneladas, cifra equivalente al 8% de la producción.
El sector también enfrenta factores externos como las inundaciones en Córdoba y en los Llanos Orientales, que afectaron la movilidad del ganado y la distribución de carne hacia mercados como Bogotá.
Kerguelén insistió en que el Gobierno Nacional debe fortalecer la seguridad alimentaria y revisar costos estructurales para contener la inflación de la proteína animal, que en los últimos tres años alcanzó niveles superiores al promedio nacional.






