La temporada de lluvias en Córdoba desde ya causa alerta, no por la intensidad que proyecta el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), sino por las condiciones de fragilidad que dejaron las inundaciones provocadas por el reciente frente frío en el territorio.
Aunque el IDEAM descarta una temporada lluviosa excepcional, el gobierno departamental señala que Córdoba atraviesa un escenario sensible que exige mayor vigilancia que en años anteriores.
“El pronóstico indica que no será una temporada de lluvias tan fuerte, sin embargo, estamos en una situación especial por las condiciones que dejó la emergencia. Por eso, es fundamental no bajar la guardia y continuar reforzando las acciones de prevención”, aseveró Lina Benavides, del equipo de la Dirección de Gestión del Riesgo de Córdoba.
La administración departamental adelanta intervenciones en varios frentes. En Montería, técnicos trabajan en la optimización hidráulica de canales y en la evacuación de aguas estancadas.
En municipios con zonas críticas previamente identificadas, maquinaria amarilla ejecuta obras de contención para reducir el impacto de nuevas lluvias sobre comunidades ya afectadas.
El gobierno también convocó a las autoridades locales y a los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo a mantener activas sus medidas preventivas, sin ceder terreno frente a la aparente calma del pronóstico oficial. La advertencia apunta a evitar que la moderación del IDEAM se traduzca en desmovilización institucional.
A la ciudadanía, la Gobernación le recomienda monitorear el comportamiento de fuentes hídricas cercanas, alejarse de zonas de riesgo y consultar únicamente los canales oficiales de la Gobernación, las alcaldías y los organismos de socorro para obtener información verificada durante la temporada.






