El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario trasladó a 11 personas privadas de la libertad a centros de reclusión de máxima seguridad, entre ellas Juan Francisco Gómez, conocido como ‘Kiko’ Gómez, y Marcos de Jesús Figueroa García, tras un operativo en la cárcel de Itagüí.
La decisión se produjo luego de denuncias realizadas por el presidente de la República, Gustavo Petro, sobre presuntas irregularidades al interior del centro penitenciario. Las autoridades adelantaron una intervención que permitió a los guardianes incautar licor, hallazgo que evidenció la realización de una parranda clandestina.
Además de Gómez y Figueroa, el traslado incluyó a un sobrino de este último y a otros nueve internos. Con esta medida, el sistema penitenciario busca reforzar los controles y evitar que se repitan situaciones que vulneren las normas carcelarias.
El movimiento de los reclusos hacia cárceles de mayor seguridad responde a la necesidad de ajustar las condiciones de reclusión frente a hechos detectados durante la inspección. El operativo se ejecutó tras el pronunciamiento del jefe de Estado, que puso en el centro del debate la situación en algunos establecimientos penitenciarios del país.
Las autoridades penitenciarias avanzan en el seguimiento de estos casos, mientras fortalecen las acciones de vigilancia dentro de los centros de reclusión. La intervención en Itagüí marcó el inicio de decisiones inmediatas para garantizar el cumplimiento de las reglas al interior de las cárceles.






