La comunidad indígena Esmeralda Norte, ubicada en el municipio de Tuchín, enfrenta una vulnerabilidad crítica ante la sequía que el IDEAM proyecta para el segundo semestre de 2026.
Sus cultivos de yuca, maíz, ñame, arroz, frijol, ajonjolí y plátano dependen exclusivamente de las lluvias, porque el sistema de riego instalado en el territorio nunca se completó y los motores existentes llevan tanto tiempo sin funcionar que ya no encienden.
Andrés Terán Carpio, capitán de la comunidad Esmeralda Norte, expuso la situación cuando recibió un kit agrícola de la Gobernación de Córdoba.
“Nosotros cultivamos solamente en el invierno o en época de invierno. Cuando ya es el verano pues es complicadita la cosa porque no contamos con esas herramientas”, advirtió Terán Carpio, quien reconoció que un verano prolongado podría paralizar por completo la producción agrícola de la comunidad.
La infraestructura de riego existente en Esmeralda Norte quedó inconclusa tras varias etapas de ejecución interrumpidas primero por la pandemia y luego por las inundaciones de 2026.
El sistema cuenta con tubería madre y secundaria instaladas, además de dos motores, pero carece de la red terciaria con aspersores que permitiría distribuir el agua hasta los cultivos. De haberse completado, la infraestructura habría permitido irrigar entre 20 y 25 hectáreas productivas en la comunidad.
Terán Carpio indicó que la comunidad gestiona ante la Gobernación de Córdoba, la Alcaldía de Tuchín y el Ministerio de Agricultura la finalización del sistema, sin que hasta la fecha ninguna entidad haya concretado el compromiso.
Con el verano aproximándose y los motores deteriorados por el tiempo, Esmeralda Norte recibe maquinaria agrícola nueva mientras espera que alguien complete la obra que llevan años esperando.






