La exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE) y gerente del Fondo de Adaptación, Angie Rodríguez, admitió públicamente que las disputas internas en el Gobierno del presidente Gustavo Petro le impidieron responder con efectividad a la emergencia por inundaciones que afectó a más de 200.000 personas en Córdoba.
En entrevista con la Revista Semana, Rodríguez dijo: “Tenemos a la gente en Córdoba donde desafortunadamente tuvieron el agua al cuello y uno cómo trabaja si tiene que defenderse de A, B, C, D, pero a la vez con el temor de que tiene los espías y uno no sabe qué firmar o qué no firmar”.
La funcionaria explicó que en medio de la declaratoria de emergencia en el departamento, el Fondo de Adaptación operaba “a media marcha” por dos razones concretas: primero, porque Mariela Barragán, directora del Departamento Administrativo de la Función Pública, habría omitido deliberadamente el trámite de pruebas para proveer 54 cargos de libre nombramiento y remoción, dejando la entidad sin el personal necesario.
Segundo, porque el hostigamiento y el espionaje del que dice haber sido víctima la llevaron a abstenerse de suscribir contratos por temor a ser objeto de un montaje.
“Imagínese declaratoria de emergencia, la gente con el agua en el cuello y yo sin personal, sin funcionarios y con toda la desconfianza de poder firmar algo porque no sé si eso me va a terminar metida en la cárcel o no”, declaró Rodríguez.
La exfuncionaria también reveló que el Fondo de Adaptación tiene pendiente por ejecutar un billón de pesos, y que como medida de protección de esos recursos firmó un memorando de entendimiento con veedurías y organizaciones sociales de La Mojana para vigilar su correcta ejecución.
Adicionalmente, anunció que gestiona la vinculación de organismos internacionales para que sean ellos quienes ejecuten dichos recursos como garantía de transparencia.
Córdoba fue el departamento más golpeado por las inundaciones de febrero de 2026, con más de 24 municipios afectados y una emergencia que tardó semanas en recibir respuesta institucional efectiva.
Las declaraciones de Rodríguez evidencian que, mientras la región padecía una de sus peores crisis humanitarias recientes, la entidad llamada precisamente a liderar la adaptación ante ese tipo de desastres estaba paralizada por una guerra interna en el corazón del Gobierno Nacional.
Con información de Revista Semana






