El ministro de Educación, Daniel Rojas, anunció este martes que el Gobierno ha invertido más de 600.000 millones de pesos en la región del Norte de Santander, destacando avances en infraestructura educativa y cobertura en zonas históricamente olvidadas como el Catatumbo.
“Tenemos ya, salgo de aquí para Sardinata a inaugurar el colegio que acabamos de hacer en un tiempo récord. En menos de un año ya está listo el colegio”, declaró el funcionario, quien destacó la velocidad de ejecución de los proyectos educativos en la región.
Uno de los logros más destacados es la llegada de educación superior al Catatumbo, específicamente en Etarra, donde antes “nunca tenía la mínima posibilidad de que la universidad llegara”. Actualmente, se está ofertando educación superior a través de la Universidad Francisco de Paula Santander, el ICER, la Universidad de Antioquia, la Universidad Popular del Cesar y la Universidad del Tarra.
El ministro reveló que 57 colegios que llevan más de cinco décadas sin ser intervenidos empiezan ahora no solamente a recibir mejoras, sino que se completa la trayectoria educativa para ofertar hasta grado 11. “Veredas como la Bogotá en el municipio del Carmen jamás habían tenido un estudiante que se graduara de bachiller”, enfatizó Rojas.
El funcionario hizo una invitación especial para el 6 de diciembre, cuando se realizarán los grados de los primeros bachilleres en estas regiones. “Por primera vez en su historia”, subrayó el ministro con evidente satisfacción.
Rojas reconoció que el Catatumbo tiene “un olvido histórico y no se resuelve de un día para otro”, pero aseguró que se avanza “a pasos agigantados” en la garantía del derecho a la educación en la zona.
El ministro explicó que la llegada de educación superior al Catatumbo se fundamenta en dos estrategias: la primera, la aplicación del derecho internacional humanitario que indica que las instituciones educativas “deben estar por fuera de todo tipo de conflicto”, y la segunda, la contratación de maestros y profesores “que tengan arraigo en el territorio y por supuesto, conozcan las realidades territoriales”.
“La educación jamás puede ser una utopía. La educación debe ser una realidad”, concluyó el funcionario, defendiendo que ya se está materializando el acceso a educación superior en territorios tradicionalmente marginados.






