El dato lo presentó el propio mandatario en el lanzamiento del informe “El Modelo Económico está Cambiando”, elaborado por el Centro de Pensamiento Vida y Economía, y lo usó como evidencia concreta del impacto que el crédito agrario público y el salario vital tuvieron sobre la producción campesina en el país.
Según Petro, el mecanismo que explica ese salto es directo, la banca pública aumentó el crédito agrario para el campesinado, los productores tuvieron más recursos para sembrar, la oferta de alimentos creció y el campo colombiano respondió. “Hemos logrado aumentar desde la banca pública el crédito agrario para el campesinado, por eso ya no se producen 30 millones de toneladas de alimentos, sino 39 millones”, afirmó el presidente.
Pero el argumento de Petro no se detiene en el crédito. El mandatario también vinculó el aumento de la producción con el incremento de la demanda interna, impulsado por el salario vital.
En su lectura, cuando los trabajadores de menores ingresos reciben más dinero, no lo gastan en grandes cadenas de supermercados sino en plazas de mercado, lo que beneficia directamente a los campesinos y productores locales. “La persona del salario vital quizá no va a un Carulla; va a la plaza de mercado y beneficia a los campesinos. Es un efecto multiplicador”, sostuvo.
En ese mismo contexto, Petro señaló que Colombia tiene 15 millones de hectáreas fértiles que permanecen improductivas, un dato que usó para reforzar la tesis de que el país tiene capacidad ociosa para seguir ampliando su producción alimentaria si se mantienen las políticas de crédito y demanda interna.
El presidente cerró su intervención con un llamado a fortalecer la educación pública como herramienta para formar los profesionales y científicos que el país necesita para consolidar su transformación productiva.







