Una familia del barrio Granizal, en el nororiente de Medellín, vivió una noche de Navidad que terminó en dolor. Hacia las 3:00 de la mañana, mientras dormían los tres menores junto a sus padres, un volador cayó sobre la vivienda y desató un fuego que dejó graves consecuencias.
Los niños, de 6, 8 y 11 años, permanecen en cuidados intensivos y con pronóstico reservado no solo por las quemaduras, sino también por la prolongada inhalación de humo.
Sobre los padres, se confirmó que la madre ya fue dada de alta, mientras que el padre continúa hospitalizado. Las autoridades rechazaron lo ocurrido y recordaron que se trata del cuarto caso de este mes relacionado con el mal uso de pólvora y los llamados globos de mecha.
Aunque el fuego ya fue controlado y la atención de la situación está finalizada, la preocupación se mantiene.
“Estuvieron expuestos por mucho tiempo” fue parte de la explicación entregada sobre la gravedad del estado de los niños, lo que aumenta el llamado a la responsabilidad durante estas celebraciones, señalaron las autoridades antioqueñas.
Este hecho se suma al panorama nacional de quemados por pólvora y refuerza el mensaje que desde diferentes entidades se ha repetido para evitar lesiones irreversibles.









