El Comandante de la Policía Nacional tendrá que ofrecer disculpas públicas a la familia de Dilan Mauricio Cruz Medina y reconocer, en nombre de la institución, la responsabilidad estatal en su muerte.
Así lo dispuso el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que además ordenó pagar indemnizaciones por daño moral superiores a las que suelen concederse en procesos de este tipo.
Cruz Medina tenía 18 años cuando un proyectil tipo Bean Bag le impactó la cabeza en medio de las protestas de 2019. El agente Manuel Cubillos, entonces miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), accionó el arma.
La providencia identificó una falla en el servicio: la Policía catalogó ese armamento como de baja letalidad y omitió advertir a sus agentes que podía matar. Sin esa información, resultaba imposible que los uniformados calcularan si dispararlo era necesario, proporcional y racional.
Ninguna prueba del expediente acreditó un contexto de violencia que volviera admisible el uso de un elemento con capacidad mortal, concluyeron los magistrados. Tampoco aceptaron que el joven compartiera culpa alguna: devolver los gases lacrimógenos que lanzaban los agentes no autorizaba una respuesta letal en su contra.
El despacho calificó los hechos como una grave violación de los derechos humanos y recordó que manifestarse pacíficamente constituye un derecho constitucional. Quien lo ejerce, apuntó la Sala, nunca puede quedar expuesto a que el Estado atente contra su vida o su dignidad.





