Wilmer, Wailan y Wesley llegaron al mundo en la Clínica Zayma de la capital cordobesa. Son hijos de Shirley Patricia Guarnez Navarro, campesina de 27 años que vive en la vereda Lamedero, área rural de San Carlos, Córdoba.
La familia de los trillizos pide apoyo al Gobierno Nacional, a las autoridades locales y a la ciudadanía. Necesita leche formulada, pañales y artículos básicos para los recién nacidos, porque sus ingresos no alcanzan para cubrir la crianza de tres bebés al mismo tiempo.
El padre trabaja en oficios varios. Hace labores de campo, trabaja en fincas y en albañilería, y esos jornales le dejan un sustento limitado para atender a sus tres hijos.
Los médicos programaron la cesárea para el 17 de octubre. Así terminó un embarazo múltiple que tomó por sorpresa a la pareja desde la primera ecografía, cuando el especialista le anunció a Shirley que esperaba dos bebés. “Para mí fue algo sorprendente, o sea, no me lo imaginaba”, recordó la madre.
Un monitoreo posterior cambió de nuevo el panorama. Según la joven, el ginecólogo obstetra limpió sus gafas antes de confirmar el hallazgo y le dijo: “No, aquí hay algo más, son tres”.
Durante la gestación, la alimentación de los niños se convirtió en su mayor angustia. La madre contó que una psicóloga le advirtió que no podría amamantarlos a todos: “No vas a poder alimentarlos a todos tres porque tú solamente tienes dos pechos, no tres”.
Shirley también anticipó el gasto en fórmula especial, pues los bebés no completarían el tiempo normal de gestación. “Y pañales, que también son cosas que uno se gasta bastante, son tres niños”, explicó.
La familia dirigió su llamado al presidente Abelardo De La Espriella, a la primera dama y a la comunidad en general.
“Les pediría que nos ayudaran con lo que pudieran, que les diera de corazón, quedaría a disposición de cada persona”, expresó la madre.





