Una eventual base militar estadounidense en suelo colombiano no depende de Washington, sino de una invitación expresa de Bogotá. Así lo planteó el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, tras la firma de dos acuerdos bilaterales en Barranquilla.
“Nosotros podemos abrir una base militar, pero hay que invitarnos a hacerlo. Hay que estudiar a ver si eso es factible”, dijo el funcionario en rueda de prensa, dejando la decisión en manos del Gobierno colombiano.
El planteamiento se da en el marco del Escudo de las Américas, aunque Rubio evitó comprometerse con plazos o condiciones específicas. Recalcó, eso sí, que cualquier avance dependerá del “respeto a su soberanía”.
¿Qué tan viable es este escenario? El precedente más cercano data de 2009, cuando Colombia y Estados Unidos firmaron un acuerdo para que personal estadounidense usara instalaciones militares colombianas. La Corte Constitucional determinó entonces que ese tipo de pactos debe tramitarse como tratado internacional, con aprobación del Congreso y revisión posterior de la propia Corte.
Rubio aprovechó el encuentro para insistir en que Washington quiere retomar los niveles de cooperación en seguridad que sostuvo con Colombia durante años. “Tenemos una gran base sobre la cual construir, porque durante casi dos décadas la cooperación de seguridad más estrecha de todo el hemisferio fue entre Estados Unidos y Colombia”, afirmó.
Las conversaciones entre autoridades colombianas y el Departamento de Defensa estadounidense ya avanzan, según el funcionario, con miras a definir necesidades puntuales en equipos, radares, inteligencia y entrenamiento especializado.
“Al final, la mayoría de la lucha las autoridades colombianas están dispuestas a asumirla por sí mismas. Simplemente necesitan nuestra ayuda con equipos”, detalló Rubio ante los periodistas presentes en Barranquilla.





