El senador Kevin Gómez, del Pacto Histórico, rechazó el salto de COP 115 billones a COP 152 billones en el servicio de la deuda pública que trae el presupuesto radicado por el Gobierno Nacional. El congresista calificó ese aumento con una sola palabra: “inaudito”.
Gómez sustentó su reparo en las urgencias que enfrentan varias regiones del país. A su juicio, los recursos deberían dirigirse a las zonas afectadas por los incendios, el sismo y el hambre, y no a atender compromisos con los acreedores.
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, llevó al Legislativo un presupuesto general de la Nación por COP 634,9 billones. La versión inicial, elaborada durante la administración de Gustavo Petro, ascendía a COP 575,6 billones.
La diferencia entre ambas cifras abrió una discusión que atraviesa a todas las bancadas.
El segundo vicepresidente del Senado, Alejandro Ocampo, sostuvo que el Ejecutivo tramitó “70 billones más que el que devolvieron como ‘excesivo'” y anticipó que la financiación llegará por la vía del endeudamiento: “va a modificar la regla fiscal”, dijo sobre el gobierno de Abelardo de la Espriella.
El senador Carlos Meisel, del Centro Democrático, pidió un encuentro con el jefe de la cartera económica y admitió que “en situaciones como esta me siento un poco desubicado”.
Christian Garcés, coordinador del proyecto en la Comisión Tercera, manifestó inquietud por el endeudamiento, aunque apoyará un texto que atienda “las necesidades extraordinarias de inversión por el terremoto”.
El presidente de la Cámara, Nicolás Barguil, respaldó la propuesta como “un presupuesto que protege el gasto social, garantiza pensiones y salarios, fortalece la seguridad y prioriza inversión que genera crecimiento”.
La senadora Sara Castellanos (Salvación Nacional), ponente en la Comisión Tercera, recordó que el borrador anterior “fue devuelto porque no respondía a las necesidades de Colombia”.





