Juan Daniel Oviedo quedó en el centro de las miradas políticas tras la primera vuelta presidencial. Aunque integró la fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, quien anunció su respaldo a Abelardo De la Espriella para la segunda vuelta, el exdirector del DANE evitó adherirse de inmediato a esa decisión y abrió interrogantes sobre el papel que podría desempeñar frente al electorado moderado del país.
Valencia obtuvo 1.634.817 votos, equivalentes al 6,92% de la votación nacional. Ese caudal electoral se convirtió en uno de los principales objetivos de las campañas que disputarán la Presidencia el próximo 21 de junio. Sin embargo, la posición de Oviedo mostró matices distintos a los asumidos por la candidata del Centro Democrático.
Tras conocerse los resultados, Oviedo declaró que su proyecto político mantiene prioridades propias y afirmó: “Yo, como proyecto político, me debo a Bogotá”. La frase fue interpretada por distintos sectores como una señal de autonomía frente al respaldo entregado por Valencia a De la Espriella.
Durante la campaña presidencial, Oviedo insistió en la necesidad de atraer votantes moderados y distanciarse de la confrontación ideológica. En entrevistas concedidas antes de la primera vuelta sostuvo que Colombia no debía quedar atrapada entre posiciones extremas y defendió la construcción de consensos desde sectores de centro y centroderecha.
Los análisis publicados durante la campaña identificaron a Oviedo como una de las figuras con mayor capacidad para conectar con votantes independientes.
Un artículo de opinión de Sandra Borda en El País lo describió como una de las pocas figuras que logró proyectar una imagen moderada en medio de la crisis del centro político colombiano.
Que Oviedo pueda endosar de manera directa votos hacia alguno de los candidatos de segunda vuelta es un hecho probable pero no una verdad abosluta. Tampoco ha oficializado respaldo a Iván Cepeda ni a Abelardo De la Espriella, pero a este último lo calificó de machista y homofóbico.
Lo que sí muestran los acontecimientos posteriores a la primera vuelta es que su posición adquirió valor político en un escenario marcado por la polarización.
Mientras Cepeda busca atraer sectores moderados y De la Espriella consolida apoyos de la derecha, Oviedo aparece como una de las voces con capacidad de interlocución entre electores que no se sienten plenamente identificados con ninguno de los dos bloques que competirán por la Casa de Nariño.







