Con una soga, amordazado y un cartel que decía “Nos pueden intentar callar, pero no ocultar la verdad”, el congresista Julián López decidió amarrarse a su curul en plena sesión de la Cámara de Representantes, corporación que actualmente preside.
La imagen captó la atención este martes, justo después de que el Partido de la U le notificara una sanción que lo deja sin voz ni voto durante tres meses.
La decisión del comité de ética de la colectividad busca castigarlo por impulsar “la Nueva U”, una facción que pretende acercarse más al gobierno de Gustavo Petro y alejarse del liderazgo de Dilian Francisca Toro.
La sanción, además, pone en riesgo su permanencia como presidente de la Cámara, cargo que ocupa desde el 20 de julio.
Lo que empezó como una relación cercana terminó en una ruptura total. López llegó al Congreso en 2022 con el apoyo de la gobernadora del Valle, pero en 2024 las cosas cambiaron.
El representante comenzó a criticar abiertamente la gestión de Toro y a respaldar varias propuestas del ejecutivo, algo que no cayó bien en la dirección nacional del partido.
La tensión explotó la semana pasada cuando López anunció la creación de su propia línea dentro de la U, distanciándose de los codirectores Alexander Vega y Clara Luz Roldán, quienes mantienen una postura más independiente frente al Gobierno Nacional.
Ahora, con la sanción encima, López responde con un acto de protesta que recuerda viejas tácticas sindicales.









