El presidente Gustavo Petro celebró el despertar de una conexión aérea que llevaba cinco décadas en el olvido. “Volvemos a usar el hidroavión. Estrenamos la hidropista de Ayapel, Córdoba”, proclamó el mandatario tras el acuatizaje histórico en la ciénaga cordobesa.
El rugido de las hélices sobre las aguas de Ayapel rompió medio siglo de silencio aéreo. La aeronave de Searca despegó desde Medellín y se posó en este espejo de agua que vuelve a ser protagonista del transporte nacional, resucitando una tradición que murió en los años 70.
Erasmo Zuleta Bechara, gobernador de Córdoba, tuvo que librar una batalla burocrática ante la Aeronáutica Civil para devolver la vida a esta ruta.
El gobernador apostó todas sus fichas y Searca fue la primera en aventurarse a revivir la aviación anfibia colombiana.
Volvemos a usar el hidroavión. Estrenamos la hidropista de Ayapel, Córdoba. pic.twitter.com/Z1rlXWwSB6
— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 17, 2025
Córdoba quiere sacudirse el polvo del atraso y montarse en la ola del turismo de experiencias.
Las ambiciones vuelan alto. Ayapel-Mompox y Mompox-Cartagena aparecen en el radar como las próximas conquistas de esta flota anfibia que promete reescribir el mapa turístico del Caribe colombiano.








