El presidente Gustavo Petro cuestionó este domingo la advertencia emitida por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), que pidió a las aerolíneas evitar operaciones en el espacio aéreo venezolano debido a presuntos riesgos de seguridad. Para el mandatario colombiano, este tipo de medidas pueden transformarse en mecanismos de presión que afectan directamente a la población civil y a la estabilidad económica regional.
En un mensaje público, Petro insistió en que la conectividad aérea no debe ser utilizada como herramienta política. “Debe haber vuelos normales a todos los países de América Latina desde América Latina y el mundo. Los países no se bloquean, porque se bloquean pueblos, y eso debe ser considerado un crimen contra la humanidad”, afirmó.
El mandatario reiteró que decisiones de esta naturaleza impactan de forma inmediata a los ciudadanos que dependen del transporte aéreo para actividades comerciales, familiares o humanitarias. Por ello, pidió a la comunidad internacional respetar la soberanía de los Estados y abstenerse de intervenir en sus asuntos internos. “Ningún Estado debe meterse en los asuntos de otro Estado”, enfatizó.
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de creciente tensión geopolítica en la región. Varias aerolíneas como Avianca, Latam e Iberia suspendieron temporalmente sus vuelos desde y hacia Venezuela tras acoger las recomendaciones de la FAA, lo que ha generado preocupación entre los viajeros y ha afectado la movilidad regional.
Petro también aprovechó para plantear un debate más amplio sobre la necesidad de fortalecer la cooperación global y avanzar hacia sistemas internacionales de regulación. “La multilateralidad debe pasar a la gobernanza de leyes globales, justicia global y regulación global en todo lo que pueda acabar la vida en el planeta, como el clima, la inteligencia artificial, las medicinas fundamentales o las telecomunicaciones”, señaló.
El jefe de Estado colombiano ya había advertido días atrás que una escalada militar entre Estados Unidos y Venezuela podría tener graves consecuencias económicas, incluyendo un desplome de los precios del petróleo y riesgos para empresas como Ecopetrol.






