Los jóvenes de Colombia

Por: Robinson Nájera Galvis


El País de los jóvenes, programa emitido recientemente por un canal de televisión, en el que un grupo de jóvenes dialogan con 5 aspirantes a la Presidencia, me deja una grata impresión, no por las respuestas de los candidatos que en muchas ocasiones fueron repetitivas o sacadas al vuelo para salir del paso, y en otros casos, descubrieron la falta de preparación de algunos que en forma irresponsable quieren seguir jugando con el sueño de tantos votantes. Lo brillante fue la participación de los jóvenes por el grado de preparación, la seguridad demostrada y hasta el nivel de cuestionamiento que lograron.

Pese a lo anterior, la participación de los jóvenes en la elección de nuestros gobernantes no es tan alentadora. Según el DANE, “en Colombia hay 8 millones de jóvenes entre los 18 y 26 años, el 16% de la población, sin embargo, la Registraduría Nacional estima que en las últimas elecciones votaron solo 3 millones, lo que refleja una gran abstención de parte de ellos”, indiferencia inexplicable dado que los jóvenes por su fácil acceso a los adelantos tecnológicos, poseen un mayor grado de concientización en la forma rápida y cambiante en que se mueve el mundo, y negarse a decidir, es egoísmo o estupidez.

Lea también  Gómez Jattin, el rockstar de la poesía colombiana

Los jóvenes parecen ser la clave esencial para lograr el equilibrio en medio del vaivén de esta caja de sorpresa en que se ha convertido el mundo actual, por lo tanto, tienen la decorosa misión de prepararse con suficiencia para desempeñar con responsabilidad su papel en la nueva sociedad. Entender que no es más visible aquel que está en la honda, se echa la peluqueada de moda o mantiene un desfile de novias para competir con los demás, sino quien se fija metas serias para desarrollar una buena formación intelectual y la vivencia de valores morales que le permitan ser miembros activos en sus comunidades.

Lea también  ¿Sabes por qué estás pagando cara la comida?

Colombia es un país con una clase política bastante desgastada, envuelta en una ola de mentiras y corrupción que ya no da más. Las consecuencias de este mal proceder, nos está conduciendo al hambre extrema, a la baja calidad de la educación y hasta a la muerte, pues, las noticias indican que a diario se dan matanzas de guerrilleros, paramilitares y militares, pero también están cayendo campesinos, mujeres embarazadas, niños inocentes que nada tienen que ver con el conflicto armado. Y lo peor, ya se está viendo que a cualquiera lo atraviesa una bala por ahí, sin tener velas en ningún entierro.

Por lo anterior, Colombia urge de jóvenes que la representen con orgullo y dolor de Patria, disponiéndose a fortalecer su intelectualidad para que echen a estos políticos mañosos y marrulleros a la trastienda o a las cárceles y asuman ellos con transparencia, optimismo y talento una nueva dirigencia, libre de esa suciedad que es actualmente la política. Las armas para esta lucha se consiguen en la familia, en la escuela, en la calle y sobre todo en el corazón, pues ¡estimado joven! cuando aprendes a amar a las personas, a la naturaleza y a la patria, es muy difícil que más adelante te conviertas en un bellaco.

Lea también  Gómez Jattin, el rockstar de la poesía colombiana


Join the Conversation

Join the Conversation