Lecciones de la primera vuelta presidencial

Por: Jairo Torres Oviedo


El pasado 29 de mayo, los colombianos acudieron a las urnas para escoger presidente de la república, hecho que se dio en un escenario político marcado por la polarización. La disputa por el respaldo ciudadano estaba entre el pacto histórico; sector político que aglutina a las distintas fuerzas de izquierda y sectores progresista, la derecha representada por los partidos tradicionales, el centro representado por la coalición de la esperanza y el movimiento coalición de gobernantes anticorrupción que respalda a Rodolfo Hernández.

El debate electoral evidenció el deseo y la necesidad de cambios en la sociedad colombiana. Por primera vez en la historia política del país, dos candidatos nacidos por fuera de los partidos tradicionales disputarán en una segunda vuelta la presidencia.

Las lecciones que deja esta primara vuelta presidencial son: la derrota del candidato respaldado por los partidos tradicionales y sus grandes maquinarias clientelistas; los votos alcanzados por Federico Gutiérrez representan esas maquinarias; un candidato que no logro crecer y, sin el carisma político necesario para convencer y mover sectores de opinión; además, representaba el continuismo de un gobierno con un alto nivel de desaprobación ciudadana.

Petro por su parte logró una votación histórica para un candidato de izquierda en Colombia, con un programa de gobierno progresista; pero, que no logra disipar en sectores de la ciudadanía, la narrativa del miedo y la expropiación que se ha creado a su alrededor; sin embargo, convirtiendo al Pacto histórico en la nueva fuerza política nacional.

En lo que tiene que ver con Rodolfo Hernández, un empresario de derecha, con un discurso anticorrupción en contra de la politiquería y los partidos tradicionales, logró la segunda votación en la primera vuelta. En este sentido, Petro y Hernández representan la necesidad de cambio que a gritos clama la sociedad colombiana que, ya se cansó de una clase política tradicional que era experta en ganar elecciones y distribuir el Estado como si fuera su empresa privada; esto fueron los grandes perdedores.

El próximo 19 de junio, la ciudadanía tendrá una nueva cita con la democracia para definir quién asume las riendas del país en los próximos cuatro años. Con dos opciones de cambio; pero, con visiones, formas y estilos diferentes.

La de Gustavo Petro ampliamente difundida y polémica en ciertos aspectos, como son: la reforma pensional, transición energética, educación superior, reforma al sistema de salud, entre otras. Las de Rodolfo Hernández, no se conocen porque su discurso se ha centrado en luchar contra la corrupción y quitarles la chequera a los corruptos.

De igual modo, no conocemos su programa en materia pensional, transición energética, salud, etc. Es una segunda vuelta, compleja para ambos candidatos, quienes deberán sumar fuerzas para ganar; deberán trabajar el voto de la población indecisa, el voto de opinión y, sobre todo, cómo establecer acuerdos y alianzas con los cinco millones de votos de Gutiérrez, quien representa la maquinaria de los partidos tradicionales.

Ganará entonces, quien mejores estrategias implemente; pero, en ambos escenarios, la incertidumbre, dudas y expectativas prevalecen.



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