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El Suicidio, la banalización de lo íntimo que no excluye su sumatoria de los problemas de Salud Pública en Colombia.

Por Marcos Velásquez.


Por Marcos Velásquez.

592 suicidios fueron registrados en el Boletín estadístico mensual del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF), del mes de marzo de 2019.  Discriminado por hombres y mujeres, se plantea en dicho boletín, que se consumaron para los primeros 460 y para las segundas 132.

Se puede pensar de manera halagüeña que por género, son menos los suicidios en mujeres que en hombres.  Sin embargo, comparando las cifras reportadas del mismo periodo enero-marzo con las del año 2018, se evidencia, según lo expuesto por el boletín en mención, que el suicidio en mujeres aumentó, dado que la cifra de suicidio en el mismo periodo del año allí citado, para ellas, fue de 94.

En un artículo del periódico El Tiempo, en su redacción de Justicia, titulado: “Cada tres horas y media se registra un suicidio en Colombia”, publicado el 20 de octubre 2018, se indica que “el suicidio ha ido en aumento lento pero progresivo”, dando a conocer que en los últimos años la tasa de suicidios en el país no ha bajado de 5 por cada 100.000 habitantes.

De la cifra registrada por el INMLCF, en lo que tiene que ver con los rangos de edad, la más elevada es la de 86 casos, que corresponden a personas entre 20 a 24 años, siguiéndole la cifra de 62, presentados en los rangos de edad de 25 a 29 años.

Haciendo una lectura ponderada de los rangos de edad en que más se han registrado casos de suicidio en lo que va del año 2019, se ha de pensar que en el momento en el que una persona empieza a formar su criterio como ciudadano, algo está pasando para que ella opte por truncar el desarrollo de un proceso, antes que afrontar los retos, asumir los compromisos y plantearse las metas que demanda tanto la vida, como el ser ciudadano.

En lo que tiene que ver con el Departamento de Córdoba, según lo consignado en el Boletín Estadístico Mensual del INMLCF, correspondiente a las fechas de 1 de Abril de 2019, con  fecha de corte de 31 de Marzo de 2019, se han presentado siete hechos de suicidio, 3 de hombres y 4 de mujeres, siendo relevante que Córdoba no escapa a la tendencia nacional, donde las mujeres superan a los hombres en lo que tiene que ver con este hecho de autolesión voluntaria.

Con alentada inquietud, se ha de subrayar que uno de los casos de suicidio de estas mujeres fue el de una menor de edad que se encuentra en el rango de 10 a 14 años.

Me permito resaltar este hecho, dado que uno de los sucesos más sonados en el 2018, en relación con el tema, fue el caso de la menor Cristina Isabel Jiménez Vergara de 12 años de edad, quien se desplomó de un séptimo piso el día 28 de mayo del año pasado.

Caso que turbó las redes sociales, pero dejó pocas reflexiones sobre lo que se está viviendo en los colegios en relación al acoso escolar, dado que los estudiantes de colegios públicos, como privados, manifiestan que en sus salones aún hay acoso por parte de algunos de sus compañeros, y que sus profesores están “por ganar su dinero”, al no prestarle la atención requerida a estos hechos, o no hacer un seguimiento o un tratamiento profundo a las manifestaciones de matoneo que continúan presentándose.

Los otros dos casos de autolesión voluntaria que presenta el Boletín Estadístico Mensual del INMLCF para Córdoba, son los de dos mujeres que se encuentran en los rangos de edad entre los 20 a 28 años, y uno más de una mujer adulta que se encuentra en los rangos de 50 a 54 años de edad.

El 11 de agosto de 2014, RobinWilliams fue encontrado muerto en su domicilio cerca de Paradise Cay, California, en lo que aparentemente podría haber sido un suicidio por asfixia, según el informe inicial del Departamento del Sheriff del Condado de Marin. El 12 de agosto se confirmó que el actor fue encontrado ligeramente suspendido en el aire con un cinturón atado a su cuello por un extremo y el otro enganchado a la parte superior de un armario en su dormitorio.

Casos que, mirados con cabeza fría, hacen parte de mujeres tanto jóvenes como con posibilidades de reflexionar y replantear las circunstancias que atravesaban, pero, al no poder revertir estos acontecimientos, estimo que las cifras que se plantean en este artículo, permiten pensar con detenimiento que en lo que tiene que ver con la Salud Mental en Colombia, algo está pasando y así como en los hechos de matoneo escolar, aun no se le presta la atención requerida.

En consecuencia, es oportuno aclarar que por Salud Mental en Colombia se concibe “un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida cotidiana, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir a la comunidad”, tal y como reza en la Ley 1616 de 2013.

Y aunque la ley define con claridad lo que se espera de la Salud Mental para los Colombianos, las cifras que se registran en el Boletín del INMLCF y la redacción judicial del periódico El Tiempo, que está basada en las estadísticas de Medicina Legal (ML), plantean que la realidad en Colombia frente a este tema anunciaun problema que, de modo silente, se torna en un síntoma social que va en incremento.

Al tratarse de casos individuales que afectan a la familia y a los seres cercanos de la persona que opta por ponerle fin a su vida, el suicidio se presenta como un acto aislado de la Salud Pública en nuestro país, hecho que constituye una fricción en las políticas de Salud Mental a nivel nacional y regional que hacen que pesen más los estigmas sociales, y en casos específicos, la vergüenza o la pena que sienten los familiares ante la determinación de la persona que no le dio espera a lo que la atormentaba y sin permitirse hablar de su caso, o por la extrañeza de su estado de ánimo o por la desinformación sobre sus síntomas, dio un paso al acto que interrumpió su respiración para siempre.

Esto hace que no se le preste la importancia oportuna a una salida límite a los problemas personales de un ser humano, llegando a banalizarse el suicidio como un asunto íntimo, sin tomar en cuenta que dicha intimidad no extrae de la escena social una problemática que no está excluida del problema de Salud Pública que delata.

Esta sumatoria de casos de la “intimidad” a la luz de la Ley 112​2 de 2007, la que plantea la Salud Pública como “un conjunto de políti​cas que busca garantizar de manera integrada, la salud de la población por medio de acciones dirigidas tanto de manera individual como colecti​va ya que sus resultados se const​ituyen en indicadores de las condiciones de vida, bienestar y desarrollo”, empiezan a denunciar que algo está pasando en nuestra sociedad.

Sin pretensiones alarmistas, se ha de indagar por los síntomas sociales que están detonando dichos actos, a nivel nacional como en el Departamento de Córdoba, para que incluso los tres actos de suicidio de los hombres que aquí se citan, que se encuentran en los rangos de edad de 25 a 28 años, de 45 a 49 años y de 55 a 59 años cada uno, hechos que se dieronde modo sucesivo, uno en enero, uno en febrero y uno en marzo, no sean el augurio de la pauta de las cifras para el resto del año.

De igual modo, es oportuno prestarle atención a lo que está pasando con los problemas que acarrea hoy día la medicación y el negocio de las multinacionales de los fármacos, ante situaciones que parten de un estado de estrés, una depresión o una imposibilidad de conciliar con los cambios bruscos que la época está entregándole al ser humano en los niveles más sensibles de su construcción de seguridad, como son: la pareja, el trabajo, la salud y el desbordado imaginario de ideales que no alcanzan la realidad que imponen las redes sociales y el consumismo.

Circunstancias que incluso permiten más allá de lo íntimo, preguntar por la forma como se está alimentando el colombiano de hoy y cómo está tomando esta vida real que le corresponde vivir, al evidenciarse que de modo silencioso no está proporcionando a quien la vive, los nuevos sentidos que la vidaentrega a cada una de las etapas que por ley natural se afrontan para superarlas, sino que está obturando las significaciones que ellas deberían brindar, para llegar a la vejez con recuerdos que al ser contados devuelvan las ganas de vivir otra vez.

 



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