La gerente de la ESE Vidasinú, Liliana Yúnez, reveló durante la rendición de cuentas de su segundo año de gestión que nueve Empresas Promotoras de Salud (EPS) dejaron de pagar a la institución en 2025, generando una presión financiera que, según ella misma reconoció, golpeó la operación de la red hospitalaria de Montería.
Yúnez precisó que cuatro de esas EPS dejaron de girar recursos de Adres directamente, pagando entre el 35% y el 50% de lo que correspondía.
“Nos afectó un poquito porque nosotros vivimos de la venta de servicios. No nos entra recurso de más nada, sino de lo que hacemos: vendemos por contributivo, por subsidiados. Nuestra mayor fortaleza es el régimen subsidiado y de ahí vienen los recursos nuestros”, explicó la directiva, quien añadió que Coosalud también figura entre las entidades con obligaciones pendientes de pago.
Pese a la situación, Yúnez aseguró que la ESE logró sortear el período sin incurrir en riesgo financiero ni incumplir sus compromisos administrativos. Sin embargo, advirtió que la facturación por evento sigue siendo una fuente de conflicto permanente con las EPS: “Es glosa, es sentarnos a discutir, hacer mesa de trabajo para que nos paguen. Esta es una lucha diaria”, señaló.
La gerente no identificó públicamente los nombres de las nueve EPS deudoras. La ESE Vidasinú opera 49 sedes en Montería y depende exclusivamente de los ingresos por prestación de servicios para sostener su funcionamiento.







