La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, salió a aclarar uno de los puntos que más revuelo generó en el debate económico reciente, el Gobierno no planea prohibir la exportación de carne, pero sí trabaja en restricciones específicas para proteger el hato ganadero y garantizar que el mercado interno no quede desabastecido.
La funcionaria lo explicó sin rodeos en entrevista con Mañanas Blu: hay contratos comerciales firmados que el Estado no puede desconocer, pero eso no significa que el sector ganadero pueda exportar sin ningún tipo de control mientras los precios internos presionan al alza.
El punto central de la medida apunta a dos tipos de animales, los machos entre uno y dos años y los vientres, que son los que garantizan la reproducción y el crecimiento sostenido del hato. El Ministerio detectó un aumento en la salida de estos animales al exterior, una tendencia que, si continúa, compromete la capacidad del país para reponer su inventario ganadero en el mediano plazo.
Por eso, la restricción no aplica a toda la carne ni a todo el ganado, sino a esos animales clave. El Ministerio de Comercio ya estudia la desagregación de partidas arancelarias para poder aplicar controles específicos sin afectar los compromisos ya adquiridos con compradores internacionales.
El contexto en el que Carvajalino hizo estas declaraciones no es menor. El Gobierno enfrenta un nuevo roce con la junta directiva del Banco de la República, que subió las tasas de interés en 100 puntos básicos, una decisión que el Ejecutivo ve como una amenaza adicional para la producción agropecuaria y la inflación alimentaria.
En ese escenario, el paquete de medidas del MinAgricultura busca contener el impacto antes de que llegue a la mesa de los colombianos. La propuesta sobre el ganado es solo una parte de un plan más amplio que incluye subsidios a fertilizantes y restricciones temporales a la exportación de insumos agropecuarios.






