El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, respaldó ante el Congreso el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027, con un techo de COP 634,9 billones, y planteó el ajuste del gasto como la única salida frente a unas finanzas públicas deterioradas. “La austeridad no es una opción, es la única que tenemos”, afirmó.
Según el jefe de la cartera, el déficit fiscal que encontró la actual administración alcanzaba 8,2 % y no 5,7 %, como se estimó al comienzo. A ese hallazgo sumó un faltante de COP 30 billones en el proyecto presupuestal y un cupo de crédito consumido en 94 %, panorama que agravó el terremoto del 10 de agosto.
Cuentas “sinceras” y gasto congelado
Ante esas cifras, el Gobierno Nacional optó por “sincerizar” las cuentas, frenar parte de la ejecución y reducir erogaciones para recuperar margen fiscal.
Gómez cuestionó el comportamiento del gasto entre 2022 y 2027: el funcionamiento del Estado creció 86 %, el servicio de la deuda 122 % y la inversión apenas 25 %, mientras la inflación acumulada rondaría 35 %. Agregó que los recursos de capital pesan hoy 46 % dentro del PGN y que el crédito interno y externo aumentó 319 % en ese lapso.
El funcionario rechazó atribuir el endeudamiento solo a un gobierno con cerca de 45 días en funciones y citó como muestra de las condiciones de financiamiento que los TES a un año han pagado tasas por encima del 13 %.
Dinero para la reconstrucción
Los ahorros de la austeridad irán a la emergencia y no a engrosar la nómina, sostuvo Gómez. Para los próximos meses mencionó COP 625.000 millones del Banco Mundial, COP 1,7 billones ligados al frente frío y COP 2,7 billones en alivios tributarios de la DIAN.
En el corto plazo, el Ejecutivo calcula contar con COP 5,5 billones para necesidades urgentes. Gómez reconoció que habría preferido un presupuesto con más inversión y menos deuda, aunque las restricciones actuales lo impiden. “Se escoge entre dos opciones: crisis o futuro”, concluyó.





