El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que la niña Valeria Afanador, de 10 años, encontrada sin vida el pasado 29 de agosto en aguas del río Frío, en el sector de La Fagua (Cajicá), murió por ahogamiento. El dictamen forense, entregado a la Fiscalía General de la Nación, precisa que la menor no presentaba signos de violencia ni alteraciones en su vestimenta, lo que descarta, en primera instancia, agresiones físicas previas a su fallecimiento.
La menor había desaparecido el 12 de agosto, durante la hora del recreo en el colegio Gimnasio Campestre Los Laureles Bilingüe, lo que desató una búsqueda de 18 días por parte de las autoridades y la comunidad. Su cuerpo fue hallado a unos 300 metros de la institución educativa por un campesino que transitaba la zona.
Según Medicina Legal, el análisis de los fenómenos cadavéricos permitió establecer que la muerte ocurrió en una fecha cercana al día de la desaparición. “La ventana de muerte –que obedece al momento en que fue vista con vida por última vez y el día en que fue encontrada– y el intervalo post mortem –cambios de descomposición presentados en el cuerpo– son cercanos en fechas”, indicó la entidad.
El informe también señala que Valeria falleció por sumersión en medio líquido, tras aspirar e ingerir agua y residuos de pantano, elementos que fueron hallados en su estómago y vías respiratorias. Asimismo, se detectó la presencia de adipocira, un fenómeno cadavérico que se desarrolla cuando un cuerpo permanece en contacto prolongado con agua y material biológico en descomposición, lo que confirmaría que la menor estuvo sumergida en un ambiente pantanoso desde su muerte.
La Fiscalía, que mantiene abierta la investigación, explicó que los resultados periciales orientan las pesquisas hacia la hipótesis de un accidente, aunque aún se deben esclarecer las circunstancias que rodearon la desaparición y cómo la niña llegó hasta el punto en el que fue encontrada.











