La final del fútbol profesional colombiano entre Atlético Nacional y Junior de Barranquilla en el estadio Atanasio Girardot de Medellín dejó mucho más que emociones deportivas. Al término del partido, una serie de episodios de violencia protagonizados por aficionados dentro y fuera del recinto ensombrecieron el cierre de la temporada y obligaron a la intervención de la Policía Nacional en múltiples puntos del estadio.
Según un reporte preliminar de las autoridades, más de 20 personas resultaron lesionadas como consecuencia de los enfrentamientos registrados al final del encuentro. Videos grabados por asistentes y difundidos en redes sociales evidenciaron peleas entre hinchas en diferentes sectores de las tribunas, agresiones entre grupos de aficionados e incluso intentos de invasión al terreno de juego una vez pitado el tiempo final, situaciones que requirieron la presencia activa de uniformados para contener los disturbios y evitar que las agresiones escalaran a mayor gravedad.
La final, que debió ser una fiesta para el fútbol nacional, terminó siendo noticia también por razones que nada tienen que ver con lo que ocurrió dentro del campo. Las autoridades adelantan las investigaciones para identificar a los responsables de los incidentes y determinar las medidas disciplinarias correspondientes.







