Un total de 14.000 solicitudes de proyectos de energía solar permanecen sin asignación de puntos de conexión en la región Caribe, una situación que el Plan Caribe Energético identifica como uno de los principales obstáculos para ampliar la generación eléctrica y acelerar la transición energética en el país.
El diagnóstico incluido en la hoja de ruta presentada por la RAP Caribe expone que la demanda de energía en la región crece por encima del promedio nacional, mientras persisten limitaciones en infraestructura y procesos regulatorios que dificultan la incorporación de nuevas fuentes de generación.
La falta de capacidad de conexión figura entre los desafíos que requieren intervención prioritaria para aprovechar el potencial energético del Caribe, territorio que concentra una parte significativa de los proyectos solares y eólicos previstos para los próximos años.
El documento plantea revisar y optimizar los mecanismos de asignación de capacidad en la red eléctrica para liberar espacios actualmente restringidos y permitir que las iniciativas con viabilidad técnica y financiera puedan avanzar hacia su construcción y entrada en operación.
La propuesta también contempla ajustes regulatorios orientados a agilizar trámites, fortalecer la planeación de expansión y reducir los cuellos de botella que afectan el desarrollo de proyectos renovables. Entre las medidas planteadas aparece la depuración de la denominada capacidad atrapada y la articulación entre entidades responsables de la conexión al Sistema Interconectado Nacional.
Los promotores del Plan Caribe Energético sostienen que destrabar estas solicitudes resulta fundamental para incrementar la oferta de energía, mejorar la confiabilidad del sistema y aprovechar el potencial solar de la región.
La estrategia presentada por los gobernadores del Caribe, gremios, empresas y entidades vinculadas al sector energético busca servir como insumo para las decisiones que adopte el próximo Gobierno Nacional durante el periodo 2026-2030.
La región concentra cerca del 25 % del consumo energético del país y se proyecta como uno de los principales polos de desarrollo de energías renovables, por lo que la ampliación de la capacidad de conexión aparece como un requisito clave para materializar nuevas inversiones y fortalecer la seguridad energética nacional.






