Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la reelección presidencial en Brasil tras imponerse al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta, con 51,75 % de los sufragios cuando el escrutinio cubría el 99 % de las mesas.
El triunfo del mandatario izquierdista contradijo las encuestas que Datafolha y Quaest divulgaron el sábado, cuando ambos aspirantes cerraron campaña con multitudes.
Esos sondeos le daban al candidato del Partido Liberal 51 % de intención de voto, frente a 49 % del actual jefe de Estado.
El recuento mantuvo la incertidumbre durante horas. Lula arrancó con 57,66 % en los primeros reportes, aunque su ventaja se redujo con rapidez. Con 15,38 % de los informes procesados, Bolsonaro pasó adelante con 50,2 %, y al superar el 20 % conservaba un estrecho 50,5 %.
Cerca de la mitad del conteo, los dos quedaron igualados. Segundos después, el presidente recuperó el primer lugar con 50,1 %, posición que amplió hasta 51,43 % al pasar el 80 % de los votos escrutados.
La jornada sumó otro capítulo cuando el magistrado de la corte suprema Cristiano Zanin amplió por dos horas el cierre de las urnas en todo el país, hasta las 7:00 p. m. hora local, por la “gravedad” de los hechos denunciados. La medida generó confusión, pues varios puestos ya habían cerrado.
Lula había alertado sobre trabas al transporte público en ciudades como São Paulo, donde, según él, retiraron cerca del 40 % de los buses, y Salvador de Bahía. En esta última, el tribunal electoral reportó problemas y ordenó detener al secretario municipal de Movilidad.
Al sufragar en São Bernardo do Campo, el gobernante de 80 años afirmó que la derecha “quiere gobernar con la bandera estadounidense”. Desde Río de Janeiro, Bolsonaro sostuvo que “Brasil no aguanta cuatro años más de la manera en que está, la vida de todo el mundo empeoró”.





