El presidente de la Cámara de Representantes, Julián López Tenorio, formalizó este martes 16 de diciembre su renuncia irrevocable al Partido de la Unión por la Gente, poniendo fin a una confrontación que escaló en los últimos meses con la dirigencia del partido, especialmente con la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro.
En una carta dirigida a la colectividad, López manifestó que su decisión responde a prácticas internas donde se penaliza la diferencia de opinión. “Un partido que invoca la unidad no debe confundirla con la unanimidad. La verdadera unidad se construye mediante el diálogo y la diversidad”, señaló el congresista vallecaucano.
La ruptura se consumó después de que el partido le negara el aval para aspirar al Congreso en 2026 y lo sancionara con pérdida de voz y voto por presuntamente incurrir en doble militancia al anunciar la creación de su movimiento político “La Nueva U”. Esta sanción, que López impugnó ante el Consejo Nacional Electoral, se convirtió en el catalizador de una crisis anunciada.
El representante dejó claro que su renuncia no implica abandonar su curul, que corresponde al mandato de sus electores vallecaucanos. “Esta decisión no afecta el ejercicio de mi curul, la cual corresponde al mandato soberano de decenas de miles de vallecaucanos”, enfatizó en su comunicado.
López, hijo del exsenador José Ritter López y criado en el círculo político de Dilian Toro, utilizó una metáfora vallenata para explicar su salida: “En el Valle, cuando el cauce se estrecha en exceso, el agua busca otro cauce. A ese cauce regreso, del lado de la gente, donde, afuera de salones cerrados, crece una renovación”.
El congresista confirmó que seguirá haciendo política y reveló su intención de aspirar a la Gobernación del Valle del Cauca, buscando articularse con corrientes de centro izquierda que puedan respaldar su proyecto regional.









