La Gobernación de Córdoba recibió este viernes al nuevo obispo de la Diócesis de Montería, Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en un encuentro que reunió también al Nuncio Apostólico en Colombia, Monseñor Paolo Rudelli, y al obispo de Montelíbano, Monseñor Farly Yovany Gil Betancur.
El gobernador Erasmo Zuleta Bechara aprovechó la ocasión para reconocer públicamente la labor de la Fuerza Pública y los organismos de socorro, quienes han mantenido un compromiso permanente con la seguridad y atención de las comunidades del departamento, especialmente durante los momentos más difíciles.
De igual manera, el mandatario valoró el rol que ha cumplido la Iglesia católica como aliada en la articulación de esfuerzos para atender a las poblaciones afectadas por la emergencia. Según Zuleta, el acompañamiento espiritual y humano brindado a miles de familias ha sido determinante en esta coyuntura.
“El trabajo de la Iglesia ha sido clave para llegar a muchas comunidades y brindar apoyo a quienes más lo necesitan. Pero, sobre todo, ha permitido mantener viva la esperanza en medio de las dificultades, a través de una fe profunda que fortalece a nuestras familias”, expresó el gobernador.
Para Zuleta Bechara, la llegada del nuevo obispo representa un nuevo tiempo para la Iglesia en el departamento y un motivo de alegría para los cordobeses.
“Hoy su llegada no es una simple coincidencia. También es un mensaje de que Dios nos acompaña en medio de las dificultades y que, a través de la fe, la solidaridad y el trabajo articulado entre la Iglesia, la institucionalidad y la comunidad, saldremos adelante mucho más fuertes como departamento”, afirmó.





