El senador brasileño y excandidato presidencial, Flávio Bolsonaro, derrotado el pasado 25 de octubre por Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial, salió de Brasil por tierra pese a tener prohibido abandonar el país. Este miércoles aterrizó con su familia en el Aeropuerto Ejecutivo Opa-locka, en Miami, Florida.
La fuga ocurrió después de que Alexandre de Moraes, magistrado del Supremo Tribunal Federal, le ordenara entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas, que venció el martes 27 de octubre. En lugar de cumplir, el dirigente cruzó a Argentina, donde autoridades del gobierno de Javier Milei lo escoltaron hasta Puerto Iguazú. Desde allí tomó un vuelo privado que hizo escala en Guayaquil, Ecuador. Entró a Estados Unidos con visados especiales que le concedió la administración de Donald Trump.
Contra el excandidato hay dos investigaciones abiertas. La primera busca establecer si lavó dinero a través de plataformas de apuestas en línea ligadas al abogado Willer Tomaz. En ese caso la justicia le congeló activos hasta por 1.200 millones de dólares. También se le acusa de usar una firma de apuestas deportivas para blanquear descuentos fraudulentos hechos a pensiones de adultos mayores. La segunda investigación está a cargo del juez André Mendonça. Examina transferencias millonarias que le habría hecho el exbanquero Daniel Vorcaro, vinculado a la quiebra del Banco Master, para financiar Dark Horse, una película sobre su padre.
Su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, fue condenado a 27 años de prisión por la trama golpista de 2022. Hoy está en prisión preventiva porque se quitó la tobillera electrónica.





