El presidente Gustavo Petro reaccionó con firmeza al uso de niños y niñas de la comunidad indígena Emberá Katío como escudos humanos durante los disturbios registrados el miércoles 29 de abril frente a la sede del Ministerio del Interior en el centro de Bogotá, y descartó cualquier tolerancia frente a ese tipo de prácticas con un mensaje directo: “Esto no lo admito. Los niños y las niñas son primero en la sociedad”.
El pronunciamiento del presidente se alinea con la postura del ICBF, cuya directora Astrid Eliana Cáceres ya interpuso una denuncia penal contra los adultos responsables de instrumentalizar a los menores. Cáceres también reveló que el instituto ofreció refugio, alimento y camas para los niños durante la protesta, pero los voceros indígenas impidieron que los menores accedieran a esos servicios.









