Empresas Públicas de Medellín (EPM) cerró la puerta a nuevas inyecciones extraordinarias de dinero para Afinia, su filial de energía en el Caribe colombiano.
Su gerente general, John Maya Salazar, condicionó cualquier respaldo futuro a una reforma estructural: “Si aquí no hay una solución de fondo, una solución estructural para la región Caribe, no podemos seguir haciendo ninguna gestión allá”.
Durante una rueda de prensa virtual, el directivo retomó la frase según la cual Afinia ha sido “el peor negocio que ha hecho EPM en la historia”. Las cifras respaldan esa lectura: la operación caribeña le costó a la compañía antioqueña 1,5 billones de pesos el año pasado, y Maya prevé un monto similar para 2026.
El gerente reconstruyó el origen de la compra. Hasta 2019, la administración en la que él ocupaba la vicepresidencia de Negocios planteó reparos sobre el cálculo actuarial de los pensionados, las pérdidas y las inversiones pendientes de la antigua Electricaribe. La junta directiva aprobó la adquisición en septiembre de 2020, ya con otra administración al frente.
Blanca Liliana Ruiz dirigió Afinia durante su primer año. Según Maya, el relevo posterior en la gerencia cambió de raíz el manejo que EPM le había dado a la filial, y hoy cursan denuncias ante la Fiscalía e investigaciones sobre esas decisiones.
EPM defiende, en cambio, su desempeño técnico en la región: desde 2020 invirtió más de 3 billones de pesos, frente a los 900.000 millones que destinaron los operadores anteriores en una década. Esos recursos redujeron la duración y la frecuencia de los cortes de energía.
El presidente de la República fijó el 31 de diciembre como plazo para definir una salida. EPM trabaja en mesas técnicas con el Ministerio de Minas y Energía, donde propuso medición prepago obligatoria para los estratos 0, 1 y 2 y la normalización de los barrios subnormales.





