El presidente de Chile, Gabriel Boric, hizo un contundente llamado a la izquierda latinoamericana para que no ignore ni tolere los desvíos autoritarios, sin importar de qué sector político provengan, durante la conmemoración del 50° aniversario del atentado contra el exvicepresidente Bernardo Leighton.
En un discurso que marcó distancia con posiciones ideológicas tradicionales, Boric fue enfático al señalar que desde la izquierda resulta imperativo mantener una postura crítica frente al autoritarismo. Como ejemplo, mencionó directamente al régimen de Nicolás Maduro, a quien calificó de dictador y acusó de haberse robado las elecciones en Venezuela.
El mandatario chileno vinculó estas declaraciones con un caso concreto en territorio nacional: el asesinato de un exmilitar venezolano en Chile, donde uno de los principales sospechosos sería el propio gobierno de Maduro, evidenciando cómo las dictaduras cruzan fronteras para imponer el miedo cuando creen actuar con impunidad.
Boric insistió en que la defensa de la democracia y los derechos humanos debe ejercerse sin dobles estándares, rechazando la idea de que estos principios sean patrimonio exclusivo de un sector político particular. “Los derechos humanos son un avance civilizatorio”, enfatizó el presidente.
El discurso representa una postura clara del gobierno chileno frente al dilema que enfrenta la izquierda regional: mantener coherencia democrática por encima de afinidades ideológicas, un principio que según Boric, defendía Bernardo Leighton y que mantiene plena vigencia en la actualidad.











