El presidente electo Abelardo De La Espriella rechazó haber intervenido en la elección de la mesa directiva del Senado y defendió su respeto por la independencia del poder legislativo.
“Ningún senador puede decir que yo llamé para pedir el voto, mucho menos puede afirmar que llamé para ofrecer prebendas, cargos, contratos o cualquier otra clase de beneficio”, afirmó.
El mandatario electo calificó la votación como un ejercicio democrático limpio. “En más de 30 años no se había visto una elección de la mesa directiva del Senado definida verdaderamente a voto limpio, sin acuerdos impuestos desde el gobierno nacional ni repartos burocráticos”, señaló. Para él, ese resultado confirma la separación entre las ramas ejecutiva y legislativa.
De La Espriella reconoció que Alfredo Deluque, quien lo acompañó durante la campaña, le manifestó su aspiración a presidir el Congreso.
El presidente electo relató que le dio vía libre para buscar los votos por su cuenta y que trasladó el mismo mensaje al expresidente Álvaro Uribe: cada candidato debía conseguir sus propios apoyos y la decisión final correspondía al Congreso.
El próximo jefe de Estado descartó cualquier resentimiento hacia Honorio Henríquez, elegido presidente del Senado, a quien anunció que llamaría para felicitar.
“Yo respeto la decisión soberana del Senado y le deseo al doctor Honorio el mayor de los éxitos en su gestión”, expresó sobre el senador que conoce desde hace más de tres décadas.
De La Espriella agradeció al Centro Democrático por declararse partido de gobierno y confió en que respaldará las iniciativas dirigidas a fortalecer las instituciones.
El presidente electo insistió en que llegó al poder sin ejercer la política tradicional y prometió gobernar con la verdad por delante, sin renunciar a sus principios ni comprar apoyos.





