Una crisis energética de proporciones históricas tiene a Cuba al borde del estallido social. Miles de ciudadanos han tomado las calles de La Habana en las últimas 72 horas en medio de cacerolazos, quema de basura y bloqueos de vías, luego de que el propio gobierno reconociera que la capital enfrenta cortes eléctricos de entre 20 y 22 horas diarias.
La noche del miércoles y la madrugada del jueves fueron especialmente críticas en el municipio de Marianao, donde vecinos cerraron la intersección de las calles 100 y 51 tras acumular más de 20 horas consecutivas sin electricidad. Medios independientes reportaron multitudes congregadas en la oscuridad frente a edificios deteriorados en distintos puntos de la capital.
La respuesta del régimen fue la represión. En el municipio de Playa se documentaron videos de las llamadas “boinas negras”, fuerzas especiales, golpeando a manifestantes. Simultáneamente, se registraron cortes masivos de internet en las zonas de mayor tensión para impedir la transmisión en vivo de los hechos. Según la organización Cubalex, al menos 14 personas han sido detenidas en La Habana vinculadas a protestas desde marzo.
El ministro de Energía, Vicente de la O Levy, reconoció que el Sistema Electroenergético Nacional opera sin reservas tras agotarse un donativo de crudo ruso recibido en abril. Expertos, sin embargo, señalan que la causa profunda es la obsolescencia de las plantas termoeléctricas por décadas sin inversión.
Este jueves la Unión Eléctrica pronosticó un déficit que dejará sin corriente simultáneamente al 63% del país. El Observatorio Cubano de Conflictos contabilizó 1.133 protestas solo en abril de 2026, un aumento del 29,5% frente al año anterior.









