Un niño de 12 años murió y otras tres personas resultaron heridas el pasado fin de semana en la vereda La Garrapata, zona rural de Caucasia, Bajo Cauca antioqueño, luego de que explotara un artefacto improvisado que alguien llevó desde un potrero hasta una vivienda del sector.
Según la Policía Nacional, una de las personas involucradas encontró el dispositivo en un potrero, lo recogió y lo trasladó hasta la vivienda. Cuando intentaron manipularlo, el artefacto explotó. El niño de 12 años no sobrevivió a las heridas.
Las cuatro víctimas fueron trasladadas al Hospital César Uribe Piedrahíta de Caucasia. Allí ingresaron dos menores de edad y dos jóvenes. Un adolescente de 15 años presentó lesiones en las piernas; una joven de 18 años y un hombre de 20 años recibieron esquirlas en distintas partes del cuerpo y permanecen bajo atención médica.
Alejandro Hoyos, gestor de Derechos Humanos de la Alcaldía de Caucasia, hizo un llamado a la comunidad para que evite acercarse o tocar cualquier objeto desconocido que encuentre en el campo. “Entendemos que en el territorio hay actores armados y que en la dinámica del conflicto hay artefactos explosivos, munición sin explotar, que pueden estar en nuestro territorio”, señaló el funcionario.
Las autoridades adelantan las investigaciones para establecer con exactitud cómo ocurrieron los hechos y determinar el origen del explosivo. Todo apunta a que el artefacto fue instalado por grupos al margen de la ley, ya sea para atentar contra la Fuerza Pública o como mecanismo de amenaza contra la población civil.
El caso de Caucasia se suma a una cadena de episodios similares que siguen afectando a comunidades campesinas del Bajo Cauca antioqueño, una subregión que históricamente convive con la presencia de organizaciones armadas ilegales y sus métodos de control territorial.









