La Contraloría General de la República elevó el nivel de seguimiento sobre el manejo de la deuda pública y le exigió al Gobierno Nacional un plan estructural que reordene las finanzas del país. El Contralor General, Carlos Hernán Rodríguez Becerra, formalizó la medida mediante una Función de Advertencia al Ministerio de Hacienda, con respaldo en el artículo 268 de la Constitución Política.
El anuncio se produjo durante el foro “Balance Económico y Perspectiva Fiscal para la Sostenibilidad Nacional”, donde Rodríguez Becerra expuso un diagnóstico amplio del panorama financiero nacional y advirtió que el incremento acelerado del endeudamiento, las condiciones financieras más restrictivas y la débil articulación entre gastos e ingresos comprometen el equilibrio fiscal del país.
Las cifras respaldan la preocupación: en 2025, el servicio de la deuda llegó a 105 billones de pesos, equivalentes al 23% del gasto público total. En 2021 ese porcentaje era del 18%. Cinco puntos en cuatro años que se traducen directamente en menos recursos disponibles para salud, educación e infraestructura.
Las condiciones del financiamiento también se endurecieron. Las tasas de los TES B de corto plazo alcanzaron 13,69% y las de largo plazo en pesos llegaron a 14,03%. Las operaciones de canje de 2025 y 2026 implicaron entregar títulos con tasas superiores a los recibidos, lo que encarece progresivamente la deuda del Estado.
El diagnóstico expone además obligaciones críticas en sectores estratégicos: las EPS acumulan deudas por 32,98 billones de pesos al cierre de 2024; los subsidios eléctricos pendientes rondan los 3,8 billones, en un año donde se prevé el Fenómeno del Niño para el segundo semestre; y el Estado registra 17 billones en obligaciones por fallos judiciales ejecutoriados, de los cuales 14,9 billones son exigibles en menos de un año.
En materia de víctimas, el Estado reparó a 1,9 millones de personas por 15 billones de pesos, pero quedan pendientes 7,8 millones, con obligaciones estimadas en 133 billones entre indemnizaciones colectivas e individuales.
Frente a este panorama, la Contraloría presentó una hoja de ruta de cinco ejes, depurar cuentas y reconocer pasivos acumulados, fortalecer los ingresos, mejorar la calidad del gasto, cerrar brechas de ejecución presupuestal y preservar la disciplina fiscal.
Rodríguez Becerra fue directo en su mensaje al próximo Gobierno: “El primer acto de gobierno no debe ser anunciar nuevas promesas. Debe ser presentar el plan de recuperación económica que el país necesita.”






