Hace algún tiempo los habitantes de la ciudad de las golondrinas, San Jerónimo de los Charcos o la Tierra de Ensueño, nos habíamos acostumbrado a una cartelera cultural muy precaria y limitada. Los bohemios y amantes del arte se veían obligados a compartir esas afinidades y gustos en reducidos grupos, quizás escondidos en alguna casa o lugar incognito donde el ojo humano del común no los viera como bicho raro. Poco a poco la ciudad fue despertando del espíritu bucólico que apaciblemente imperaba en su cosmos y fue abriendo espacios a un lenguaje más universal sin desconocer la localidad.
En medio de todos esos cambios urbanísticos, la buena planeación y el desarrollo acelerado, el empresariado y demás sectores comenzaron a visionar a Montería como una ciudad intermedia futurista y exorcizarnos del brío de pueblo grande que nos poseía. Es ahí donde el sector cultural ve esa puerta que se abre para pasar del verbo al hecho.
Carlos Marín Calderín, más que periodista formado, era un escritor escondido en el periodismo. Lector incansable, sucumbido en la literatura; comenzó a realizar una labor a través del magazín dominical de un importante medio impreso, convirtiéndose en la punta del iceberg de un gremio que anhelaba vitrina para mostrar su potencial. Comenzaron a realizarse festivales de Jazz, de Cine, Gastronomía, entre otros. Aprovechando esa coyuntura y con el buen relacionamiento con artistas a nivel nacional en el oficio del periodismo cultural, Carlos propone a la Gestora Social de Montería en ese entones Natalia Ariza, la creación de la Feria del Libro. Un evento único y jamás realizado en nuestra Tierra de Ensueño.
Marín Calderín se había recorrido casi todas las Ferias del Libro del país, conocía lo divino y lo humano de cada una, las preferencias de los lectores, los contactos con librerías, editoriales, escritores, lo tenía todo, necesitaba alguien que le copiara y la encontró. En octubre de 2016 se realiza la Primera Feria con un nombre atractivo “Un Río de Libros”. Fue un éxito rotundo en calidad de contenido, organización y asistencia. Desde entonces es la única inundación que esperamos todos los años, la de los libros.
El reto a seguir era continuarla, ahí es cuando Carlos Marín se pone el overol y como candelilla comienza a socavar gestiones, patrocinios, enlaces, convenios, canjes con la empresa privada. Tuvo un musculo financiero que lo respaldó y él como buen “Comején Blanco” que siempre ha sido fue construyendo ladrillo a ladrillo sin protagonismo alguno. Ha sido una Feria muy bien pensada año tras año, incluyente, diversa, para todos los gustos y edades. Participación de escritores, artistas, científicos, deportistas, periodistas, cantantes, figuras nacionales e internacionales. Hoy llegamos a la versión número 7 y “Un Rio de Libros” se ha convertido después de la de Barranquilla, en la Feria del Libro más visible en la costa norte de Colombia.
En buena hora la actual administración local, mediante su Gestora Social, Antonella Vega, respaldaron el trabajo de Marín y dieron continuidad a este magno evento, que ya son los escritores quienes le escriben a Carlos para que los incluya en la programación. No fue fácil, sé que 2020 y 2021 por la ya desafortunada pandemia se tuvo que hacer de forma virtual, pero se hizo. Este 2022 hemos retornado al evento presencial y la acogida fue la esperada.
Considerando el buen apoyo que afortunadamente se ha tenido por las dos últimas administraciones municipales, creo que ya la Feria ha tenido madurez y posicionamiento para tomar independencia y crear la Fundación Un Rio Libros. Teniendo como patrocinador principal a la Alcaldía, pero abriendo el espectro a otros patrocinadores, así funcionan la mayoría de festivales, teniendo autonomía sin estar sujetos a que llegue una administración ciega a la cultura y deje caer un evento ya reconocido en el país.
Hombro a hombro, con su remo en la mano y su visión soñadora pero realista, Carlos Marín es el artífice que hoy la ciudad de Montería navegue sobre un río de libros. Que el cauce siga fuerte y cada octubre se desborde con su universo de letras.
POSDATA: Muy humildemente sugiero la creación de un concurso de cuento para estudiantes de bachillerato y universidades en el marco de la feria. Así incentivamos la creación literaria de los jóvenes de la ciudad.





