La discusión sobre el lugar donde se realizará la posesión presidencial del próximo 7 de agosto sumó un nuevo capítulo. El representante a la Cámara Gabriel Becerra aseguró que trasladar la ceremonia a una guarnición militar enviaría un mensaje inconveniente para la institucionalidad y, en su criterio, supondría una politización de las Fuerzas Militares.
El congresista anunció que su bancada defenderá que el acto de transmisión del mando permanezca en el Congreso de la República, al considerar que ese escenario representa el carácter civil del Estado. “No es un problema logístico, no es un problema de forma, ni es un tema de diferencia con nuestras Fuerzas Armadas”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que la propuesta del presidente electo, Abelardo de la Espriella, ejerce una presión indebida sobre la institución castrense y reiteró que la posesión debe realizarse “frente al Congreso que representa al pueblo”.
El pronunciamiento se produce luego de que el presidente electo solicitara al Congreso autorizar que la ceremonia de investidura se realice en una guarnición militar, en lugar del tradicional acto frente al Capitolio Nacional.
La propuesta deberá ser resuelta por el Legislativo, pues la Constitución establece que el jefe de Estado toma posesión ante el Congreso, mientras que el eventual cambio de sede depende de una decisión de las plenarias de Senado y Cámara.
La posibilidad de modificar el escenario de la ceremonia ha abierto un debate jurídico y político. Aunque la Carta Política no fija expresamente que el acto deba realizarse en el Capitolio Nacional, especialistas y autoridades consultadas en los últimos días han coincidido en que cualquier traslado requiere una decisión formal del Congreso reunido en sesión.
En ese contexto, la posición de Becerra trasciende la discusión protocolaria y plantea un debate sobre el simbolismo institucional de la posesión presidencial.
Para el representante, el acto de investidura constituye una expresión de la democracia representativa y del poder civil, por lo que cambiar el escenario hacia una instalación militar alteraría el mensaje republicano que, a su juicio, debe transmitir el inicio de un nuevo gobierno.
El tema se perfila como uno de los primeros pulsos políticos entre el Congreso instalado el 20 de julio y el gobierno entrante, que espera asumir funciones el próximo 7 de agosto.





