La política de aumentos tarifarios implementada por Aqualia Colombia generó fricción en la primera convocatoria conjunta de alcaldes y directivos de la empresa operadora.
Los mandatarios de municipios conectados al Acueducto Regional, Cereté, Ciénaga de Oro, San Carlos y Sahagún, convergieron en una crítica unificada: pagan más facturas pero reciben menos agua.
Said Bitar planteó el dilema con claridad durante el encuentro con Angélica María Arbeláez y Sergio García, directivos nacionales. Los usuarios de Cereté desembolsan incrementos mensuales sin ver ampliaciones en la infraestructura de captación ni reducción en los cortes.
La facturación avanza mientras la cantidad de horas sin servicio permanece igual o aumenta, situación que replican los otros tres municipios.
El gobernador Erasmo Zuleta y los alcaldes exigieron que Aqualia fundamentara sus cobros adicionales con inversiones visibles. Ningún proyecto de expansión de sistemas de toma de agua justifica los aumentos, argumentaron.
Los cambios constantes en la gerencia de la empresa impidieron seguimiento a compromisos previos, lo que agudiza la percepción de falta de compromiso con la región.
Los vertimientos de lodos al Caño Bugre, comprobados por la administración municipal, representan además un costo ambiental que Aqualia no reconoce en sus facturas.
Bitar enfatizó que la comunidad cuestiona por qué paga más si recibe un servicio de menor calidad. Los alcaldes demandaron transparencia inmediata sobre inversiones proyectadas y cronogramas de mejora, bajo el riesgo de escalar las reclamaciones ante entes reguladores.











