Con la proximidad de las festividades de fin de año, época en la que se registra el mayor consumo de bebidas alcohólicas en Colombia, las autoridades sanitarias han intensificado las alertas sobre los peligros del licor adulterado, responsable de múltiples tragedias en el país durante 2024 y 2025.
Las cifras son alarmantes. Solo en Barranquilla, entre septiembre de 2025, se reportaron 11 muertes tras el consumo de “cococho”, una bebida artesanal adulterada fabricada con metanol y alcohol etílico en condiciones insalubres.
Este caso se suma a los más de 2.000 botellas de licor ilegal incautadas en Bogotá durante diciembre de 2024, previo a las festividades navideñas.
Según el Instituto Nacional de Salud, las intoxicaciones con licores adulterados tienen una letalidad superior al 70%, afectando principalmente a trabajadores informales y personas en condiciones de vulnerabilidad económica.
El metanol, componente presente en estas bebidas fraudulentas, puede causar daños irreversibles al sistema nervioso central, visión borrosa, ceguera, dificultad respiratoria e incluso la muerte.
Los síntomas pueden aparecer entre 6 y 8 horas después del consumo, aunque si se mezcla con licor legítimo pueden demorar hasta 24 horas, lo que complica la atención médica oportuna.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias han emitido recomendaciones clave para identificar bebidas adulteradas.
Los expertos sugieren revisar que la botella esté completamente sellada sin fisuras o abolladuras, observar el contenido a contraluz para detectar partículas o residuos extraños, y verificar que el color corresponda al tipo de licor.
Es fundamental confirmar que las etiquetas, tapas, sellos y estampillas coincidan entre sí, además de verificar la fecha de vencimiento y el registro sanitario del Invima.
Las autoridades recomiendan escanear el código QR presente en las estampillas para confirmar la autenticidad del producto.
Los precios significativamente más bajos que el promedio del mercado deben generar desconfianza inmediata. También se debe evitar comprar licor a vendedores ambulantes o en establecimientos informales.
Si una persona presenta síntomas como visión doble, dolor de cabeza intenso, mareos o dificultad respiratoria tras consumir alcohol, debe acudir inmediatamente a urgencias sin automedicarse. La atención médica temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.






