Tierralta. Al término de su visita a esta remota población que hoy es escenario del tránsito a la vida civil de al menos 200 combatientes de las Farc, el Defensor del Pueblo Carlos Alfonso Negret, evidenció la falta de vías, agua potable, energía eléctrica y escuelas.
“La comunidad requiere más salud, educación, energía eléctrica y unas condiciones mínimas en educación, por ejemplo unas baterías sanitarias para la escuelita que nos las tiene”, dijo.
Las huellas del olvido estatal son evidentes en Gallo, población a la que solo se puede acceder por vía aérea o fluvial, pues no existen vías terrestres. En esta zona no cuentan con puesto de salud, y en la escuela donde estudian más de 40 niños y niñas, las sillas son escasas.
Los labriegos de esta apartada zona del departamento, ubicada en un punto remoto de nuestra geografía, rodeada por el embalse de Urrá y cerca de las montañas del Nudo del Paramillo, que el ser escenario del proceso de Paz les traiga el progreso.





