El margen de energía firme que durante la década pasada protegió a Colombia frente a las sequías desapareció. Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), advirtió que el país pasó de un respaldo cercano al 7 % u 8 % a un faltante que, según cifras de XM, oscila entre el 2,5 % y el 5 %.
Sobre esas reservas, el dirigente gremial admitió: “nos los gastamos”. Según explicó, el consumo eléctrico crece a gran velocidad, con la región Caribe a la cabeza, mientras la capacidad de generación se quedó rezagada.
Castañeda resumió el problema en una frase: “no crecimos la oferta”. A su juicio, la falta de nuevos proyectos durante los últimos cuatro años dejó al sistema en una condición estrecha frente a un fenómeno de El Niño muy seco.
El vocero recordó que la última planta térmica entró en operación en 2022. Las fuentes renovables tampoco llegaron a tiempo: en su mejor año alcanzaron el 25 % de lo previsto, y el año pasado apenas aportaron entre el 10 % y el 11 % de la energía esperada.

Con la sequía, el peso del abastecimiento recae sobre las térmicas. Hoy esas centrales cubren entre el 40 % y el 50 % del consumo nacional, frente al 15 % que atendieron durante el último año lluvioso, cuando el precio de bolsa rondó entre 120 y 150 pesos.
El presidente de Andeg rechazó que las generadoras sean responsables de la falta de capacidad. “Quien expande el sistema es el gobierno a través de las subastas”, afirmó. Por esa razón, reclamó al Gobierno Nacional nuevas convocatorias que atraigan capital y devuelvan la confianza a los inversionistas.
La regulación aparece también entre sus reclamos. Castañeda sostuvo que la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) dejó de funcionar en los últimos cuatro años y que el sector necesita reglas modernas y predecibles para reactivar las decisiones de inversión.





