El presidente Gustavo Petro Urrego dedicó su intervención de este viernes en la capital de Córdoba a desacreditar al candidato que enfrenta el Pacto Histórico en la segunda vuelta del 21 de junio, sin mencionarlo una sola vez por su nombre.
El acto, presentado como despedida de su gestión, transcurrió en medio de una andanada de referencias electorales directas, adjetivos y pullas a Abelardo De La Espriella, pese a la orden del Consejo de Estado que le prohíbe difundir propaganda electoral.
Petro construyó el retrato de su rival con alusiones encadenadas. Lo llamó “jovencillo de Miami que no conoce a Colombia, pero se crió y nació” en Sahagún, Córdoba, y lo describió como un “mequetrefe” ajeno a la realidad campesina del departamento.
El mandatario llevó la confrontación al terreno del conflicto armado. Advirtió que sería “triste el pueblo que devuelva ya al sillón de la Casa de Nariño al defensor del paramilitarismo que crucificó doscientas mil vidas de seres humanos en Colombia”.
Petro reforzó el señalamiento con una referencia tácita a la condena de Santiago Uribe Vélez. Mencionó al “hermano de un gobernador al sur de Córdoba”, responsabilizado de la masacre de 700 campesinos en Antioquia, y vinculó esa historia con la candidatura opositora.
El presidente aseguró que el Gobierno Nacional “derrotó 2 a 1 en su propia tierra” al aspirante, dato que coincide con la victoria de Iván Cepeda en Córdoba con el 55,55% en primera vuelta. Reiteró que sectores opositores manejan dinero externo para comprar votos.
Por presunta participación política hay 142 expedientes que mantiene la Procuraduría General contra funcionarios del Gobiernon Nacional, tras la suspensión de Alfredo Saade y Carlos Carrillo. La campaña rival ya pidió la intervención del procurador.







