El Gobierno Nacional optimizó el sistema de acueducto de Riohacha, capital del departamento de La Guajira, mediante la sustitución de tuberías fabricadas en asbesto, material clasificado como cancerígeno, por redes modernas con válvulas de última generación en gran parte de la ciudad, lo que amplió el volumen de agua potable que llega a los hogares rioacheros.
La intervención representa un avance en materia de salud pública y acceso a servicios básicos para una ciudad que históricamente ha enfrentado dificultades en el suministro continuo de agua. Las antiguas tuberías de asbesto, además de deteriorar la calidad del líquido que circulaba por ellas, representaban un riesgo sanitario para la población.
El reemplazo de la red de distribución no solo eliminó un material nocivo del sistema hídrico urbano, sino que también redujo las pérdidas de agua asociadas al deterioro de la infraestructura antigua. Las nuevas tuberías y válvulas permiten una distribución más eficiente, lo que se traduce en mayor disponibilidad del recurso para los habitantes de Riohacha.
La modernización abarcó una parte significativa de la malla de distribución urbana, aunque el comunicado oficial no precisó el porcentaje exacto de cobertura alcanzado ni el costo total de la obra.









