El reloj ya corre y según proyecciones de Proantioquia, más de 800 nuevas empresas podrían instalarse en la zona de influencia del Urabá antioqueño antes de 2029 atraídas por los puertos.
Esta es una cifra que, leída desde Montería, activa una alerta directa sobre lo que Córdoba podría perder si no actúa con rapidez.
Así lo plantea Boris Zapata Romero, consultor en competitividad, quien señala que el departamento enfrenta una competencia intrarregional real y silenciosa.
Si Córdoba no aprovecha la apertura internacional del aeropuerto Los Garzones para atraer inversión y negocios, el Urabá podría absorber ese flujo y dejar al departamento rezagado. “En la posibilidad que el Urabá antioqueño pueda absorber todo lo que pueda absorber, lo va a hacer y nos va a comenzar a dejar atrás”, advirtió.
El contexto no es menor. La ruta internacional que conectará a Montería con Quito y Panamá a partir del 10 de mayo representa un canal directo hacia dos de los socios comerciales más activos de Colombia.
Panamá es el segundo destino de exportaciones del país y Ecuador el sexto. Zapata Romero insiste en que la clave no está en usar esos vuelos para el turismo personal, sino en aprovecharlos para traer empresas, inversión y negocios al departamento.
Para que eso ocurra, el consultor identifica tres frentes urgentes: inversión pública sostenida en infraestructura básica como vías, agua y conectividad digital; construcción de una marca territorial con ventajas reales y no solo un nombre; y maduración del tejido empresarial privado hacia la formalidad y la sofisticación. “Nos sentamos entre todos a construirlas. Ellas no van a aparecer solas ni nadie va a venir a dárnoslas”, sostuvo.
Tres años es el margen. La oportunidad existe, pero Zapata Romero es claro: si Córdoba no se mueve con visión de largo plazo, el polo de desarrollo se desplazará y el departamento terminará siendo periferia de lo que otros construyan.









