Colombia alcanzó su peor desempeño histórico en el Índice de Democracia elaborado por la Economist Intelligence Unit, EIU, al descender 13 posiciones en el ranking global entre 2024 y 2025 y perder su condición de democracia imperfecta para quedar clasificada como régimen híbrido, apenas un escalón por encima de los sistemas autoritarios.
El país quedó ubicado en el puesto 73 a nivel mundial y en el octavo lugar entre 19 naciones evaluadas en América Latina, con una calificación de 6,04 sobre 10. El deterioro colombiano contrasta con la tendencia regional: mientras el mundo y América Latina registraron una leve mejoría tras casi una década de declive, Colombia se convirtió en la excepción negativa y registró el retroceso más pronunciado de toda la región.
La EIU define los regímenes híbridos como sistemas donde las prácticas democráticas, como las elecciones, conviven con rasgos propios de estructuras autoritarias. En ese tipo de entornos, los gobiernos tienden a ser más frágiles, los controles institucionales pierden solidez y se vuelven frecuentes los ataques contra defensores de derechos humanos, la pérdida de capacidad estatal para garantizar derechos básicos y las tensiones permanentes entre el Ejecutivo y los organismos independientes.
La EIU señaló el aumento de la violencia política como el principal factor que empujó a Colombia hacia esa clasificación. El informe destacó el asesinato del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay como uno de los hechos más alarmantes del período analizado. A ese caso se suman los datos de la Misión de Observación Electoral, MOE, que contabilizó 26 políticos asesinados y 35 intentos de homicidio durante el último año.







