El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este domingo la presión sobre Irán con una amenaza directa contra su infraestructura estratégica, al tiempo que confirmó el envío de delegados a Islamabad, Pakistán, para una segunda ronda de negociaciones con Teherán, con el cese al fuego a punto de vencer el 22 de abril.
Trump acusó a Irán de violar el acuerdo vigente tras un incidente en el estrecho de Ormuz. “Irán decidió disparar ayer en el estrecho de Ormuz: ¡una violación total de nuestro acuerdo de alto el fuego! Muchos de los disparos fueron dirigidos contra un buque francés y un carguero del Reino Unido”, escribió en su red social.
Sin rodeos, el mandatario estadounidense advirtió las consecuencias de un fracaso diplomático. Señaló que Estados Unidos podría atacar “todas y cada una de las centrales eléctricas, y todos y cada uno de los puentes de Irán” si Teherán rechaza el acuerdo que calificó como “muy justo y razonable.”
Trump fue más lejos aún: “Caerán rápido, caerán fácilmente y, si no aceptan el acuerdo, será un honor para mí hacer lo que se deba hacer; algo que otros presidentes deberían haber hecho a Irán durante los últimos 47 años. ¡Es hora de poner fin a la máquina asesina de Irán!”
Trump también apuntó al impacto financiero del bloqueo sobre Teherán. Afirmó que el cierre del estrecho le cuesta a Irán 500 millones de dólares diarios, mientras que Estados Unidos no registra pérdidas. “Nos están ayudando sin saberlo, y son ellos los que pierden con el paso cerrado”, señaló.
El cese al fuego vence el 22 de abril y Trump ya advirtió que no garantiza su extensión si no hay avances concretos, lo que deja abierta la posibilidad de un nuevo ciclo de confrontación entre las dos potencias.






