El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, comenzó este domingo una gira de tres días por Estados Unidos donde se reunirá con altos funcionarios del gobierno de Donald Trump para fortalecer la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico, en medio de un esfuerzo por reconstruir una relación bilateral que atravesó su peor crisis en décadas.
El viaje del jefe de la cartera de Defensa se da tras un año turbulento en el que Colombia fue descertificada como aliada en el combate antidrogas, el presidente Gustavo Petro fue incluido en la lista de sanciones del Tesoro estadounidense junto a su familia, y Trump llegó a llamar públicamente al mandatario colombiano “líder del narcotráfico” y “enfermo” que produce cocaína.
La misión diplomática servirá como preparación para la visita que Petro realizará a Washington a comienzos de febrero, tras una llamada telefónica de 55 minutos entre ambos mandatarios el 7 de enero pasado que redujo drásticamente las tensiones.
Durante su estadía, Sánchez se encontrará con funcionarios del Departamento de Guerra, senadores que manejan temas de armamento e inteligencia, y autoridades de la Casa Blanca.
Acompañado por delegados de los ministerios de Justicia y Relaciones Exteriores, el objetivo es diseñar planes binacionales para combatir las amenazas criminales que afectan a ambas naciones.
Antes de partir, el ministro sostuvo una videoconferencia con el subsecretario para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Guerra, Joseph Humire, donde establecieron los temas que abordarán. La canciller Rosa Villavicencio también participó en la reunión virtual con apoyo de la Embajada estadounidense.
Un año de confrontaciones
La relación entre Colombia y Estados Unidos experimentó su mayor crisis desde el inicio del Plan Colombia. En septiembre pasado, la administración Trump eliminó a Colombia de la lista de países cooperantes en la lucha antidrogas, junto a Venezuela, Bolivia, Afganistán y Myanmar, argumentando que los cultivos de coca alcanzaron niveles históricos durante el gobierno de Petro.
La descertificación, aunque condicionada y sin corte inmediato de fondos, representó un duro golpe para un país que había mantenido su certificación durante casi tres décadas. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Colombia registró 253.000 hectáreas de coca en 2023, el 67% del total mundial, con una producción potencial de 2.664 toneladas de cocaína.
Los enfrentamientos escalaron en octubre cuando Trump anunció el fin de la ayuda financiera a Colombia y calificó a Petro como “un líder del narcotráfico que incentiva la producción masiva de drogas”. El mandatario estadounidense amenazó con cerrar “los campos de exterminio” si Colombia no actuaba.
A finales de septiembre, la administración Trump revocó la visa de Petro después de que el presidente colombiano llamara públicamente a los soldados estadounidenses a desobedecer a Trump afuera de la sede de la ONU en Nueva York. Meses antes, en enero de 2025, ambos gobiernos se enfrentaron cuando Petro devolvió dos vuelos con deportados colombianos, argumentando que no recibían un trato digno.
Bombardeos y muertes en el Caribe
Las tensiones alcanzaron su punto más crítico con los ataques militares estadounidenses en el mar Caribe. Desde septiembre de 2025, fuerzas estadounidenses han realizado al menos siete bombardeos contra embarcaciones supuestamente vinculadas al narcotráfico, dejando al menos 32 muertos según cifras oficiales, aunque otras fuentes elevan la cifra a más de 80.
Petro denunció estos ataques como agresiones ilegales contra la soberanía latinoamericana y solicitó ante la ONU una investigación penal contra Trump. Estados Unidos nunca presentó pruebas concluyentes de que todas las embarcaciones atacadas transportaran drogas o que sus tripulantes estuvieran vinculados al narcotráfico.
En diciembre pasado, Trump advirtió que Colombia podría ser “el siguiente” objetivo después de Venezuela, sugiriendo posibles operaciones terrestres contra el narcotráfico en territorio colombiano. “Tiene fábricas de cocaína donde producen cocaína y la venden directamente a Estados Unidos”, afirmó el mandatario estadounidense.
El deshielo diplomático
La llamada del 7 de enero cambió radicalmente el panorama. Según revelaciones posteriores, la conversación fue resultado de una compleja diplomacia secreta que involucró a mediadores de al menos tres países, incluido Qatar, que ofreció su capital como espacio neutral. Los senadores republicanos Rand Paul y Mike Lee jugaron un papel clave para abrir las puertas de la Casa Blanca.
Petro, quien tenía previsto pronunciar un “discurso bastante duro” sobre soberanía nacional ante una multitud en la Plaza de Bolívar, cambió su mensaje tras hablar con Trump. “Le dije: ‘Muchos de los políticos que han llegado al estado de La Florida y Washington tienen relaciones con el narcotráfico'”, reveló el mandatario colombiano.
Trump, por su parte, indicó que Petro había sido “muy hostil” pero que estaba dispuesto a conversar nuevamente. “El pueblo de Colombia es increíble”, señaló el presidente estadounidense, quien reveló que espera poder visitar el país próximamente.
Los objetivos de la misión
El ministro Sánchez explicó que durante los encuentros en Washington mostrarán a los funcionarios norteamericanos cómo Colombia combate la producción de drogas, mientras Estados Unidos trabaja en reducir el consumo. “Aunque esas iniciativas puedan ser diferentes también son complementarias”, señaló.
Colombia busca salir de la lista de países descertificados y recuperar la plena cooperación en áreas como inteligencia, uso de drones y tecnología antidrones. El gobierno de Petro destaca que en 2024 fueron incautadas 889 toneladas de cocaína, la mayor cantidad alcanzada en un año, y que se han destruido 18.400 laboratorios durante su administración, uno cada 40 minutos.
La visita también preparará el terreno para que Petro y Trump discutan directamente temas como seguridad fronteriza, migración irregular y cooperación energética. El mandatario colombiano ha propuesto que Trump visite Colombia para ver personalmente la destrucción de laboratorios y la efectividad de las operaciones antinarcóticos.
La canciller Villavicencio confirmó que la agenda incluirá encuentros preparatorios entre el secretario de Estado Marco Rubio y las autoridades colombianas para definir los términos de la visita presidencial. El gobierno colombiano espera que estos acercamientos reviertan la descertificación y restauren una alianza que durante décadas fue considerada estratégica para ambos países.






