Por Ana Paola Martínez de la Ossa
Odalis Yaneth Morales Velásquez tiene 47 años. Nació sin brazos, pero con una esperanza, una nobleza y una creatividad bárbara.
Suele lucir un sombrero vueltiao de 17 pares trenzado por ella misma y posar con una sonrisa de oreja a oreja cuando de hablar de su vida se trata. Con Odalis dan ganas de reír, de vivir, de soñar. Así es ella, genuinamente.


Fue Mujer Cafam 2007-2008. Trabajó en la Defensoría del Pueblo desde 2022 hasta el año pasado y desde niña teje hermosas obras de arte con sus pies. ¡Es impresionante!
Odalis hace parte de la comunidad zenú del departamento de Córdoba, específicamente de la comunidad Buenos Aires Norte, municipio de Tuchín, la cuna del sombrero vueltiao. Vive en Bogotá tras haber experimentado dos desplazamientos forzados en su vida.


El primer desplazamiento que vivió fue de Sucre a Córdoba, cuando mataron a su papá y a su hermano mayor en 2002. El segundo ocurrió en 2017, cuando recibió amenazas de grupos armados ilegales por su labor como defensora de derechos humanos.
En la fría capital del país está radicada con su pareja y su hijo de 26 y su hija de 15 años. No es el momento más fácil para ellos, pues la falta de un empleo estable le ha implicado reorganizarse para participar intensivamente en ferias y eventos que permitan visibilizar y comercializar el valioso trabajo que realiza y, por ende, sostener su hogar. Uno de sus grandes sueños es construir su casa, ya tiene el lote, el primer paso para hacerlo realidad.
Ha aprendido a mantenerse en pie aún en las dificultades. Desde niña, a sus 4 años ya lavaba su propia ropita y desde los 8 ya trenzaba caña flecha con los pies.

“Siempre lo hacía al lado de mi mamá, Sol María. Fue ella la que me enseñó todo, la que me inculcó que no hay barreras físicas, que en la vida uno puede llegar a donde uno se lo proponga”, afirma Odalis.
Esta aguerrida cordobesa estudió Psicología y promueve la defensa de los derechos humanos con ahínco. Su paso por la Defensoría del Pueblo, donde fue parte de la Delegada para la Orientación y Asesoría de las Víctimas del Conflicto Armado, da cuenta de su labor. Allí alzó la voz por los derechos de las víctimas del conflicto armado, de las personas con discapacidad, de los grupos étnicos y de las mujeres.

“No he dejado de ser lideresa ni quiero dejar de serlo. Como víctima, sigo expresando mi dolor y el de las demás víctimas. No es fácil hacerlo en una sociedad que nos discrimina y nos revictimiza, incluso institucionalmente, pero no desfallezco. Quiero seguir representando a las mujeres, a las víctimas, a las personas con discapacidad, a los grupos indígenas y a toda mi cultura cordobesa, así lo he manifestado también en las conferencias que dicto, donde efantizo en la importancia de derribar esos límites mentales que suelen convertirse en barreras de superación personal”, expresa Odalis.
Con sus pies, crea ribetes para armar bolsas, sandalias, pulseras, sombreros y demás productos en caña flecha; cada pieza es también un registro de sus memorias, las mismas que sigue trenzando en honor a su madre, a sus hijos y a la mujer fuerte que es.

“Todas las cosas las hago con amor profundo. Pienso que son obras de arte hechas con esfuerzo, revisando el mínimo detalle, confiando en que estoy entregándole a quien las usa un poco de mi historia y de mi afán por romper límites. Ver a alguien luciendo lo que tejo con mis pies y con mi corazón me llena de orgullo y de satisfacción”, concluye.
Apoyar su trabajo es un reconocimiento directo al arte y a la historia de Odalis. Para adquirir sus obras, contactar directamente con ella o apoyarla en el sueño de construir su casa, escríbele al WhatsApp: +57 311 4146865.





