La política colombiana vuelve a girar alrededor de dos viejos protagonistas. Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria Trujillo se encontrarán en las próximas horas en Medellín para discutir la posibilidad de construir una coalición unificada que enfrente al petrismo en las elecciones de 2026.
El propio Gaviria confirmó su desplazamiento durante el lanzamiento de su libro Entrelazados, donde admitió que la cita con Uribe busca aterrizar las conversaciones que ambos han sostenido en las últimas semanas.
La idea central es avanzar hacia una consulta interpartidista que permita escoger a un solo candidato de centro y centroderecha, capaz de competir con el bloque oficialista.
La reunión, cocinada en silencio y con alto grado de reserva, es el resultado de varios intercambios virtuales en los que los exmandatarios han delineado puntos de coincidencia y también diferencias.
Uno de los temas más espinosos será la inclusión de figuras que han tenido cercanía con el Gobierno Nacional, un asunto que el uribismo considera una “línea roja”.
El contexto político también apura el encuentro. La reciente elección de Iván Cepeda como carta del Pacto Histórico aceleró la necesidad de definir una estrategia común entre liberales, conservadores y sectores independientes.
En ese tablero, el papel del Partido Liberal resulta crucial: mientras algunos congresistas se resisten a respaldar al Gobierno, otros mantienen lazos con la Casa de Nariño.
Aunque no se esperan anuncios inmediatos, el encuentro de Medellín podría marcar el inicio formal de una alianza opositora con miras a marzo de 2026, cuando se prevé la consulta para elegir al candidato que enfrentará al petrismo.
En medio del hermetismo y las tensiones, Uribe y Gaviria vuelven a escena, dispuestos a mover las fichas del poder.









